
La noche es gélida, fría. Unos traidores, pocos, se adentran en el campamento lusitano, van a por Viriato, quieren matarle y lo consiguen. Luego, los Iscariotes, intentan recibir su recompensa, pero no, “Roma no paga traidores”.
En los últimos días, el lehendakari vasco ha promovido un desafío al gobierno y a todo el estado de derecho, intenta la celebración de un referéndum con tintes separatistas. El Gobierno de nuestro querido ZP, se ha visto contra la espada y la pared, la pregunta de la susodicha consulta plebiscitaria es lo mismo que el gobierno ofreció a ETA en esas ya polémicas negociaciones. Sin embargo, el gobierno tiene que decir, alta y claramente, que no.
La Constitución fija que el referéndum sólo puede ser convocado por el Rey, y por nadie más. La pretensión del lehendakari supone un desafío a la Carta Magna y, por lo tanto, al Estado Social y democrático de derecho que esta consagra. Esto supone que, si Ibarretxe, después de afirmar el Tribunal Constitucional la inconstitucionalidad de dicha consulta, decide, hacer caso omiso del alto tribunal, estaría incurriendo en un delito de sedición, penado por el Código Penal con la cárcel, y si aún así, este hazmerreir de hemiciclo gratuito sigue adelante, habrá que mandar al ejército, pues la misma Constitución estipula que éste es garante, en último término, de nuestra “Lex Superior”.
Sí, es duro decir esto, pero las leyes están para cumplirse, para respetarse y, si uno, dado el caso, no está de acuerdo con ellas, ha de intentar cambiarlas, pero eso sí, por el procedimiento adecuado y más en caso de la Constitución, pues “España no paga traidores”.
El procedimiento a seguir exigiría que, tras varios pasos, se celebrase un referéndum, sí, pero un referéndum en el que voten todos los españoles, pues de todos ellos es la Carta Magna y, entonces, sólo entonces, será legítimo.
No me gusta la guerra, no me gusta que el ejército intervenga más allá que para razones humanitarias, no me gusta el uso de la fuerza, pero, cuando alguien echa un pulso a todos los españoles, hay que ganarlo. Ha sido un desafío a la libertad, al pluralismo político, a la justicia, ha sido, en definitiva, un desafío a la Constitución que garantiza todos estos valores, esa Constitución que logro el consenso tras duros años de demagogia franquista, y que ahora, este apologeta del caos y el sinsentido, quiere destruir.
Por mucho que pueda parecer, no estoy en contra de los partidos nacionalistas, ni mucho menos. Sería una demagogia gigantesca, de tamaño descomunal, afirmar que todos tienen que estar de acuerdo con nuestra “Lex legum”. Pero las cosas se cambian por el cauce adecuado, siguiendo las pautas establecidas, y no minusvalorando aquel pacto social que nos saco de los años oscuros.
El referéndum es inconstitucional por dos cosas, como ya habrán deducido.
1/ Porque el referéndum sólo lo puede convocar el rey.
2/ Porque su contenido atenta abiertamente contra la indisoluble unidad de España.
Pero que no desespere nadie, la suerte no está echada, alea jacta non est. Esperemos que Ibarretxe rectifique y se decida a transitar por el camino de la cordura y la sensatez; esperemos que, el lehendakari, para defensa de sus intereses legítimos (sin ninguna duda), se atenga a los procedimientos.
Podemos decir, ahora, en este breve epitafio al artículo, que hoy, como los romanos hace ya más de 2000 años, “España no paga traidores”.
Artículo enviado por: Juan Lozano Garrote (Director y fundador de Artículos Libres)
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Publicado por Lozano Garrote Juan

